lunes, 15 de junio de 2009

Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres

Si el año pasado nos sorprendía la rapidez con la que se había adaptado un best seller como “El niño del pijama de rayas”, ahora nos llega la primera parte de la trilogía “Millennium”, precedida de un éxito inusitado que por desgracia su autor no llegó a disfrutar ya que falleció inesperadamente de un infarto a los 50 años, una semana antes le había entregado a su editor la tercera parte de “Millennium”. La idea inicial finalmente frustrada era hacer una decalogía.

La desaparición del autor amante de los títulos largos y rimbombantes ha provocado una batalla legal debido a que las leyes suecas no reconocen como heredera a la pareja que convivió con el autor durante 32 años, aunque sin casarse, siendo declarados finalmente como benefactores de sus derechos y su bienes a su padre y su hermano, con los que curiosamente Stieg Larsson no tenía ningun trato.
En menos de un año habremos visto en la gran pantalla la trilogía al completo, la segunda (“La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”) y la tercera (“La Reina en el palacio de las corrientes de aire”) se encuentran en post-producción con vistas a estrenarse en invierno y primavera respectivamente.
Una novela que en escasos dos años ha vendido 10 millones de ejemplares no puede pasarse por alto, es un negocio jugoso que urge exprimir. “Los hombres que no amaban a las mujeres” es, pese a los iniciales prejuicios que despierten su inmediatez, una adaptación meritoria que logra que el interés no decaiga en las dos horas y media de metraje. La cinematografía sueca se marca otro tanto - después del éxito de “Déjame entrar” - con este film dirigido por Niels Arden Oplev que evidencia la buena salud de la que goza.

Rodada en Estocolmo en la primavera de 2008, Arden Oplev juntó a actores veteranos como Michael Nyqvist, Peter Andersson o Sven-Bertil Taube con la televisiva Noomi Rapace, que con facilidad se adueña del film, siendo su carisma e interpretación lo más destacable de “Los hombres que no amaban las mujeres”. El film en caso de ser recordado en un futuro será por haber supuesto la revelación de esta joven actriz de 29 años.
La historia que tejió el tristemente desaparecido Stieg Larsson no se trata de la típica novela negra, aunque contenga muchos de sus componentes, cierto es que hay un asesinato que resolver - sucedido 40 años atrás -, que hay muchos sospechosos, un periodista encargado de juntar todas las piezas del rompecabezas y una misteriosa mujer que no se sabe muy bien de que lado está; pero hay algo más. Precisamente cuando gana el relato es cuando se desmarca del género negro para adentrarse en temas más espinosos como el acoso a la intimidad, el abuso de poder y el maltrato a la mujer, con escenas difíciles de olvidar por su gran crudeza.

Su argumento a grandes rasgos es el siguiente: Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) ha sufrido un duro revés, un juez ha desestimado las pruebas que presentó y que incriminaban a un poderoso magnate; ahora tendrá que dar él con sus huesos en la cárcel. A espera de cumplir su condena decide abandonar la revista para la que trabaja, “Millennium”, para que no se vea salpicada por el escandalo; y además acepta el encargo de un anciano, Henrik Vanger (Sven-Bertil Taube), que quiere esclarecer la extraña desaparición de su sobrina Harriet, 4 décadas atrás. Desde entonces, cada año, recibe ese mismo día a modo de conmemoración una flor de parte de un remitente anónimo, que sospecha pueda ser su asesino.
En sus investigaciones, Mikael contará sin saberlo con la ayuda de Lisbeth Salander (Noomi Rapace), una hacker de turbio pasado que fisga ilícitamente en sus documentos. Las pesquisas sin imaginarlo les llevará a algo más amplio y estremecedor de lo imaginable. El pasado errático de Lisbeth le obliga ahora a rendir cuentas a Nils Bjurman (Peter Andersson), un abogado que ejerce como tutor y que se aprovecha de la situación, hasta que ésta un día se vuelve insostenible.

Personalmente opino que el éxito de “Los hombres que no amaban a las mujeres” se debe a su rendido e indisimulado homenaje a la figura de la mujer y a la denuncia de los numerosos abusos a que se le somete. El personaje de Lisbeth Salander es un todo en la historia, sin ella sería totalmente trillada y prescindible; se la presenta como un ser asocial, problemático, bisexual, cubierto de tatuajes y piercings, con una habilidad innata para la dedución y… ¿por qué no? para la venganza - la que cuece a fuego lento a su sádico tutor muestra su insultante inteligencia y un lado tan maquiavélico como el de su torturador -.

No os dejéis llevar demasiado por mi entusiasmo, no váis a encontraros con “Seven”, ni tampoco con “Zodiac”, se trata simple y llanamente de un film que cumple, que no decepcionará a las legiones de admiradores de la obra de Larsson, y que convencerá a los que tan sólo buscaban un rato de entretenimiento y ahora serán fieles a la cita con las dos partes venideras de “Millennium”, de las que por cierto se ha encargado Daniel Alfredson (hermano de Thomas, el director de “Déjame entrar”), en sustitución de Arden Oplev.

1 comentario:

Xavier Vidal dijo...

Bienvenido al club de fans de Lisbeth Salander!!! jj. Me alegro que te haya gustado.

Saludos!