martes, 27 de enero de 2009

Revolutionary Road

Lo de Sam Mendes fue llegar y besar el santo, había triunfado en la escena londinense con montajes como “Ricardo III”, “El zoo de cristal” o “Cabaret”, pero sería en Broadway donde su valor creció a la alza con el éxito de la obra “The blue room” (1998), consiguiendo a Nicole Kidman como protagonista y logrando también que se desnudara en escena. El éxito - generado o no por el morbo - fue inmediato y sonoro en el mundillo dramatúrgico.
Un año después Sam debutaba por todo lo alto con “American beauty” y el resultado no pudo ser más gratificante: 5 Oscar de la Academia, entre ellos el de mejor director, un logro totalmente inesperado para un director novel como era él; “Camino a la perdición” (2002) reforzó la idea de que Mendes era un director muy a tener en cuenta y que su anterior film no había sido tan solo fruto de la casualidad. Sin embargo con “Jarhead” (2005) no las tuvo todas consigo, el film que hablaba de la primera guerra de Iraq era un giro radical en su cine que muchos no asimiliaron, considerándola como un paso en falso en su carrera (yo sigo pensando que al film no se le valoró en su justa medida).


Ahora nos llega “Revolutionary road” que parece cerrar un círculo ya que guarda bastantes similudes temáticas con “American beuty”: en ambas se desmitifica de manera hiriente instituciones tan sagradas como la familia o el matrimonio; “American beauty” hablaba de la sociedad americana actual, mientras que “Revolutionary road” habla de la encorsetada sociedad americana de la década de los 50.
“Revolutionary road” es una adaptación muy fiel de la novela de Richard Yates (publicada en nuestro país como “Vía revolucionaria”) y cuanta la historia de los Wheeler, un joven e idealista matrimonio formado por Frank (Leonardo DiCaprio) y April (Kate Winslet), que vive en una zona residencial de Connecticut y son la envidia del vecindario por ser guapos y emprendedores. Pero en la intimidad de su hogar Frank y April no se sienten tan especiales como los demas les hacen creer que son, se sienten atrapados en una vida convencional que incluye proyectos frustrados, trabajos insatisfactorios y responsabilidades tan condicionantes como la de tener dos hijos.
Frank se convirtió sin darse cuenta en todo lo que no quería ser: el vivo reflejo de su padre, mientras que April abandonaba su sueño de ser actriz tras alguna que otra decepción. April le propone a Frank un plan tan ingenuo como utópico para escapar de la mediocridad: irse a vivir a París, pero un embarazo inesperado complicará los planes.
Entorno a los Wheeler hay toda una galería de personajes: sus vecinos los Campbell (David Harbour y Kathryn Hahn) quienes no comprenden su repentina decisión de cambiar de vida; los Givings (Kathy Bates y Richard Easton) quienes le vendieron la casa a los Wheeler y que tienen un hijo, John (Michael Shannon) que fue matemático y ahora está recluido en un psiquiátrico. Curiosamente John, alguien con la costumbre de decir todo lo que se le pasa por la cabeza, resulta ser la voz más lúcida de todo el conjunto y el único que parece comprender la frustración que sienten los Wheeler.

Sam Mendes dirige por primera vez a su mujer Kate Winslet y la empareja 11 años después de “Titanic” con Leonardo DiCaprio, el paso de los años ha hecho tanto bien a uno como a otro. Kate Winslet ha cimentado una carrera muy inteligente (“Holy smoke”, “Quills”, “Iris”, “La vida de David Gale”, “Olvidate de mi” y “Juegos secretos”), este año es muy probable que sea recompensada por un Oscar que lleva ya tiempo mereciendo (aunque sea por otro film “El lector”), la frialdad y el egoismo que a veces muestra su April será difícil de olvidar.
Leonardo DiCaprio no ha dejado de crecer y crecer desde que se aliara con Martin Scorsese (“Gangs of New York”, “El aviador” e “Infiltrados”), su papel como Frank Wheeler es lo mejor que ha hecho hasta la fecha y se merecía haber estado nominado por ello, sus escenas de discusión con Winslet son magistrales y la vulnerabilidad de su mirada dice más que mil palabras.
El excelente reparto se completa con: Kathy Bates (que también estuvo en “Titanic”) como la entrometida Sr. Givins; Richard Easton como su silencioso y sordo marido; Michael Shannon (nominado al Oscar por esta excepcional interpretación) como John el matemático esquizofrénico; Dylan Baker (el padre pedófilo de “Happiness”) como Jack, compañero de trabajo de Frank; Zoe Kazan como Maureen (la secretaria ingenua y complaciente); Jay O’Sanders como Pollack, el jefazo; Kathryn Hahn (de la serie “Crossing Jordan”) como Milly Campbell, la envidiosa vecina y David Harbour (recientemente visto en “Quantum of solace”) como Shep Campbell, su marido que ama en secreto a April.

“Revolutionary road” habla sin concesiones de como el matrimonio y las responsabilidades (en este caso unos hijos que están ausentes durante casi todo el metraje) limitan las aspiraciones y frenan el crecimiento individual de la persona, según Yates toda pareja lo reconozca o no termina por sentirse en algún momento frustrada. Un mensaje incendiario el que lleva esta escalofriante película que dejará un amargo poso que lleva algún tiempo madurar. La reflexión comienza una vez que las luces se encienden y la bella música de Thomas Newman acompaña los títulos de crédito finales.

2 comentarios:

Xavier Vidal dijo...

Hi! Comparto tu pasión por la película. Eso si: creo que Jarhead es infumable.

En cuanto pueda te agregaré a mi lista de amigos.

Saludos frikis!

http://cachecine.blogspot.com

babel dijo...

Hola kasker, sobre tu crítica, comparto tu opinón, en general, sobre la película. Sam Mendes es un director del que casi siempre me gustan sus trabajos.

Solo no me acaba de convencer DiCaprio. No sé, no lo veo bien en el papel (puede que ayude su físico...), me parece que no lo llena en absoluto y, en su trayectoria, opino que es un actor muy sobrevalorado.

Saludos!