lunes, 11 de febrero de 2008

30 días de oscuridad


No entiendo muy bien como me he atrevido a verla cuando he tenido pesadillas con su trailer, y no porque diera especialmente miedo. El motivo por el que le di una oportunidad tiene nombre y apellido: David Slade, su director, que con su anterior película "Hard Candy" hizo un debút portentoso con una historia mínima de 2 únicos personajes, un thriller asfixiante que contaba con dos actores (entonces) desconocidos de lo más convincentes. Un presupuesto ridículo y muchísimo talento.
Su siguiente trabajo "30 días de oscuridad" me ha dejado la sensación opuesta: me he encontrado con un presupuesto muy holgado, una cuidada estética, pero un reparto totalmente equivocada y un guión completamente hueco. Ni se busca ni se da una explicación al origen de estos chupasangres (no son exactamente vampiros), tan solo se da un recital de sangre y casquería como pocas veces se ha visto en el cine más comercial. Nadie se cree que Josh Hartnett sea con su juventud el Sheriff que da seguridad y protección a ese pequeño pueblo de Alaska, su elección es totalmente equivocada, y la belleza de Melissa George no es suficiente para dar matices a su personaje. El malvado de la función es uno de los hijos de John Huston, Danny, casi irreconocible bajo una excelente caracterización.
Para mí este film supone una autentica decepción de un director en el que había puesto muchas expectativas, lo mismo que me ocurrió con el segundo trabajo de James Wan (el creador de "Saw", la primera y original) con esa bazofia titulada aquí "Silencio de muerte".
El tema de los vampiros y muertos vivientes está muy trillado, pero aún se pueden lograr buenos resultados (solo tenéis que ver "28 semanas después", de Juan Carlos Fresnadillo, para mí opinión superior a la original de Danny Boyle).