lunes, 30 de noviembre de 2009

Celda 211

Finalizada su etapa como crítico de cine - en programas televisivos como "Días de cine" o revistas como "Fotogramas" - el mallorquín Daniel Monzón ha consolidado una carrera en la que ha bebido de variadas fuentes, el cine de espada y brujería tipo "Conan el bárbaro" para la estimable "El corazón del guerrero" (2000), la spuff comedy para "El robo más grande jamás contado" (2002) con resultados aberrantes, y el thriller de corte americano para "La caja Kovak" (2006), otorgándole además a Timothy Hutton el papel principal para conferir al film más salida a otros mercados. El resultado, una vez más, por encima de lo esperado.
Su cuarto film, "Celda 211" (2009) incide en el género carcelario con una factura de sorprendente solidez para tratarse de un film español. Monzón ha tomado de referencia una discreta novela de Francisco Pérez Gandul y su amplio conocimiento de cine ha hecho el resto: una estupenda selección de planos, un buen ritmo narrativo - interrumpido ocasionalmente por innecesarios flashbacks -, un elenco magníficamente reclutado y aún mejor dirigido, del que - como mil veces se ha dicho - sobresale un Luis Tosar que aporta muchos recursos de su cosecha propia a un personaje tan agradecido como el de "Malamadre". Su recital interpretativo merece todos los premios habidos y por haber.

"Un funcionario de prisiones acude a conocer su nuevo destino - una cárcel de Zamora - un día antes de incorporarse al mismo, para así ir familiarizándose con el entorno, con sus compañeros y con los reclusos. Su llegada coincide con un motín de los presos que termina por dejarle aislado fuera de la zona de seguridad, entonces comprenderá que el único modo de sobrevivir será haciéndose pasar por un preso más". Con esta original premisa se abre "Celda 211", justo después de un sobrecogedor prólogo en el que se muestra con enorme crudeza como un reo - el de la celda 211 precisamente - se corta las venas con una cuchilla y sumerge sus brazos dentro de una pila de agua, que con rapidez se tiñe de color rojo. El prólogo parece indicar que el único modo de escapar de los barrotes es por medio de la muerte.

"Celda 211" no se limita a narrar el típico preparativo de una fuga, sus aspiraciones van mucho más lejos, trata de denunciar la corrupción imperante en el sistema carcelario y el trato vejatorio y deshumanizado que se le da a los presos. "Malasangre" es el cabecilla, el hombre al que todos temen y obedecen, el hombre que lucha para lograr mejoras en el Centro penitenciario presionando con dar muerte a tres presos de ETA si no se acatan sus reivindicaciones. Este hecho destapa muchos intereses ocultos y muchas tramas de corrupción dentro y fuera de la propia cárcel.

Lo único que empaña un poco el conjunto es el personaje de Marta Etura - la mujer embarazada del nuevo funcionario de prisiones - insertado casi siempre por medio de flashbacks, con la única finalidad de aportar un mayor dramatismo a una historia angustiosa ya de por sí. El personaje de Etura es el único que nos saca de la asfixiante cárcel y también de la historia a la que le resta credibilidad. En cualqueir caso son daños menores.

A pesar de la fuerza de la naturaleza que es Luis Tosar, el casi debutante Alberto Ammann aguanta el tipo representando fidedignamente el pánico, el respeto y el posterior hermanamiento de su personaje hacía el de "Malamadre". Será la gran revelación del film.
Carlos Bardem también cumple como preso colombiano del que no conviene fiarse, confirmando de este modo su especialización - por no decir encasillamiento - en papeles de villano, narcotraficante, matón, etc.
Del lado de la ley, aunque con un lado oscuro tan acentuado como los propios presos, están los personajes de Manuel Morón como el negociador y el de Antonio Resines como el cruel Utrilla, un papel muy alejado de sus acomodados registros.
"Celda 211" es por tanto un film muy destacable, crudo, incisivo, con una importante carga crítica y que, aunque tenía mis reservas, hace honor a la mención dada antes incluso de su estreno. Se trata - posiblemente - del mejor título español del año.