sábado, 12 de septiembre de 2009

Frozen river

De un corto rodado en 2004 Courtney Hunt, su directora y guionista, retomó la idea para perfilar (en el corto trataba el contrabando de tabaco, en esta ocasión de vidas humanas) lo que ha terminado por convertirse en su opera prima, “Frozen river” (2008), un amargo e incisivo film que impactó a su paso por un Festival de Sundance presidido por Quentin Tarantino, llevándose el Gran Premio del Jurado del certamen. Muchos premios y festivales después se estrenó en España en el marco del Festival de San Sebastián y su protagonista, Melissa Leo, se llevó el premio femenino de interpretación. Esa colección de premios, reconocimientos y honores no fue suficiente garantía porque este film llega injustificadamente a nuestras pantallas con un año de retraso.

El debut en la dirección de Courtney Hunt ha descubierto tardíamente a una veterana actriz que nunca había contado con una oportunidad como esta, Melissa Leo (que optó en la pasada ceremonia de los premios de la Academia al Oscar a la mejor actriz) y que había aparecido con anterioridad en films como “Los tres entierros de Melquiades Estrada”, “Asesinato justo” o “21 gramos”, encarnando el personaje de la mujer de Benicio del Toro. En “Frozen river” encarna a Ray Eddy, una desastrosa mujer que tras ser abandonada por su marido con todos sus ahorros se enfrenta al embargo de la desvencijada caravana en la que vive con sus dos hijos, ella aspira a poder darles un hogar mucho más confortable y digno.
El sueño de Ray lo dificultan hasta el límite de la imposibilidad las deudas y un trabajo parcial en una tienda de todo a 100, hasta que por casualidad conoce a Lila Littlewolf (Misty Upham) una india mohawk que arrastra también problemas familiares y que le muestra un modo “fácil” de ganar dinero: ayudar a cruzar la frontera entre Canadá y Estados Unidos a inmigrantes asiáticos ilegales a través de una reserva india con autonomía jurídica y policial.

Una premisa argumental interesante que se enmarca en un ambiente gélido, los helados e inhóspitos parajes de Plattsburgh, ciudad al Norte del estado de Nueva York que está separada de Canadá por el cauce del río San Lorenzo que ejerce de frontera geográfica. Sobre la quebradiza superficie de este río helado las protagonistas llevan a cabo su delictiva labor justificada por la necesidad de tener un hogar, en el caso de Ray, y por la necesidad de recuperar a su hijo, en el caso de Lila.
Melissa Leo con un trabajo muy matizado justifica por sí sola el visionado de un film que cuenta con indudables valores, ya que la realizadora Courtney Hunt se ha esforzado para que éste trabajo fuera diferenciable del típico telefilme de sobremesa, algo a lo que habría sido muy simple caer, pero Hunt ahonda más en la psicología de sus personajes, no les priva de egoísmo, sensatez y humanidad y tampoco se queda en la superficie de su problemática familiar. La directora además demuestra una sobrada eficacia en mantener un ritmo creciente que alcanza en sus últimos 15 minutos sus mejores y más tensos momentos.

El film propone una reflexión sobre las desigualdades sociales, los problemas de integración que sufren los indios nativos americanos en una sociedad blanca, el racismo latente, el afán de lucro y la falta de moralidad de las personas que comercian con las vidas de inmigrantes sin derechos, etc. Un excelente guión que perdura en la mente y que sería injusto que pasara desapercibido entre otros films de factura más lujosa, apoyados en campañas más potentes de marketing. “Frozen river” (que por cierto compró Sony por una ridiculez y sacó por ella sólo en el mercado USA más de 2 millones de dólares) cuenta como único aval con el prestigio que se ha forjado a golpe de Festival y por la unánimemente reconocida interpretación de Melissa Leo, el único rostro medianamente popular junto al de Michael O’Keefe, actor que a finales de los 70 fue nominado a un Oscar como secundario por “El Don del coraje” y que después ha seguido una carrera más bien discreta y televisiva. Un film sin lugar a dudas imprescindible.