lunes, 6 de septiembre de 2010

Origen

Lo que ha conseguido Christopher Nolan con “Origen” es digno de admiración, de envidia y debería servir de ejemplo de que el cine autoral y reflexivo no está necesariamente reñido con el cine espectáculo más costoso y comercial. “Origen” no sólo le da al público amante de los Blockbusters acción a raudales, sino que también exige un poco de esfuerzo de su parte para sumergirse y desentrañar su laberíntico argumento; por su parte los más intelectuales disfrutarán tratando de encontrarle mil y una lecturas a la última y original propuesta del Sr. Nolan.

El mundo de los sueños es muy amplio y está abierto a infinitas posibilidades, en unos parámetros tan ilimitados para la escritura todo es posible. Esta es la ventaja con la que ha contado Christopher Nolan, alguien que siempre le ha dado importancia al significado de los sueños, para escribir una historia compleja, ambiciosa, innovadora y, lo más importante, original, que supone una bolsa de aire entre tanta secuela, precuela, remake, reversión y relectura de películas y series que realmente no les hacía ninguna falta esta actualización, más allá de hacer caja con las nuevas generaciones que no disfrutaron de los originales.
El germen de “Origen” es que sí en un futuro próximo se pudiera acceder a los sueños de los demás, las ideas podrían robarse, pero ¿y sí el propósito fuera totalmente lo contrario, y lo que realmente interesara fuera dejar en el sujeto soñante una ídea contraria para que arraigara?. Pues este es, ni más ni menos, el encargo al que se se avienen Dom Cobb (encarnado como siempre impecablemente por un Leonardo DiCaprio tan torturado si cabe como en “Shutter Island”, un film por otra parte con bastantes similitudes con el que nos ocupa por su particular modo de mezclar fantasía – en éste caso sueños – y realidad) y su equipo de ladrones de sueños.

El motivo de tal encargo para la parte contratante no puede ser otro que el económico (el magnate encarnado por Ken Watanabe necesita que el heredero de una inmensa fortuna al que incorpora Cillian Murphy cambie de parecer con respecto a un negocio en el que hay en juego mucho dinero) y el beneficio para la parte contraria es la redención (para Cobb supondría limpiar su buen nombre, ya que fue acusado injustamente del asesinato de su esposa, para sí regresar a Estados Unidos junto a sus hijos).
Lo que Cobb no desvela a los demás miembros de su equipo (entre los cuales se encuentran su mano derecha al cual encarna con asombrosa sobriedad y elegancia el joven Joseph Gordon-Levitt y la arquitecta encargada de diseñar los sueños con los rasgos de la menuda Ellen Page) es que no consigue alejar de su subconsciente el fantasma de su mujer (una Marion Cotillard integrada totalmente en la industria de Hollywood) y por lo tanto sus sueños y objetivos están expuestos a todo tipo de imprevistos.

Durante dos horas y media “Origen” te adentra en el submundo de los sueños, en los diferentes niveles y texturas de los mismos el tiempo llega a ralentizarse hasta niveles inimaginables, sin embargo el ritmo narrativo es cuando se vuelve más frenético dirigiéndose hacia la ansiada resolución. Es evidente que Nolan se ha propuesto rizar el rizo y lo ha conseguido porque “Origen” es una experiencia visual (y sin necesidad de 3D) y sensorial como pocas veces antes se haya visto.

“Origen” de todos modos provocará controversia porque para muchos será un punto y aparte en el cine fantástico de primeros de siglo que podría darnos pistas de hacia donde debería encaminarse dicho género; otros muchos no creerán ver más que un feroz, pedante y narcisista esfuerzo autoral con el único objetivo de contemplarse el ombligo.
Yo me inclino más hacia la primera teoria y pienso que las imágenes que recientemente hemos visto (París plegándose sobre sí misma, el pasillo ingrávido y giratorio, etc) se unirán a otras muchas impactantes que el cine de ciencia ficción o fantástico nos han dejado a lo largo de las décadas (“2001”, “Hasta que el destino nos alcance”, “Alien”, “Blade Runner”, “Terminator II”, “Matrix” o “Hijos de los hombres”). El tiempo será el encargado de darle la razón o de quitársela a una sóla de estas voces antagónicas.

4 comentarios:

Loida dijo...

Buenas! Hacía mucho que no me pasaba por aquí, y ¡que buena sorpresa!, me encuentro la reseña de esta grandíisima película (3 hurras por Nolan) :) Yo ya llevo dos visionados, igual cae un tercero en un mesecillo o así...
En fin, que me alegro de que siga usted con esto en pie. ¿Dónde está el link para suscribirse, ahora que tengo blogger?
Saludos!

Anónimo dijo...

salvo en lo visual, me parece una pelicula completamente prescindible y decepcionante.

La parte de la nieve sobra por completo y el rollo equipito ( a lo mision imposible ) no se ve en ninguna de las peliculas mencionadas en este pos tcomo ejemplo de obras maestras del genero. Asi como tampoco en ninguna de ellas sobran tantos tiros.

Pd: No se porque coño no puedo poner acentos en este teclado!

Anónimo dijo...

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babel dijo...

Pues no la veo yo tan importante, me parece más bien prescindible. Sí tiene una buena factura técnica, no voy a negarlo, pero es un simple castillo de fuegos artificiales. El guión se repite, Nolan se presenta esta vez lo más alejado a la sugerencia que se le ha visto y se empeña tanto en explicarlo todo para que el espectador "no se pierda" que resulta pesado, por utlizar un término light. Y la máquina de los sueños, por favor!, es de risa. Parece un juguete sacado de tienda de chinos. Cine, que es bastante más que rizar el rizo con efectos de 3D, más bien poco.

Es una opinión, claro...

Saludos.