martes, 19 de mayo de 2009

X-Men orígenes: Lobezno

Cuando hace 9 años Hugh Jackman interpretó a Lobezno por primera vez era un autentico desconocido, su personaje en la trilogía “X-Men” fue ganando en importancia a medida que la popularidad de Hugh crecía vertiginosamente. “X-Men” (2000) y “X-Men 2” (2003), ambas dirigidas por Bryan Singer, fueron bien recibidas por los puristas de los comics de la “Patrulla X”, como aquí se bautizaron. En los films de Singer sin renunciar a la acción, se explicaba acertadamente el sentimiento de exclusión de los mutantes por parte de la sociedad.
El cierre de la trilogía no lo pudo completar Singer por coincidencia de fechas con su malogrado proyecto “Superman returns” (2006), cuyo fracaso ha imposibilitado su continuidad. El impersonal Brett Ratner (“Hora punta 2”, “El dragón rojo”) fue el elegido para dirigir la tercera parte de X-Men, titulada simplemente “X-Men: La decisión final” (2006). Las reacciones no se hicieron esperar, fue tachada de inmediato como de indigna de sus predecesoras, pero sin embargo el público la convirtió en la más taquillera de toda la trilogía. El espíritu y el respeto que había demostrado Singer se había esfumado en manos de Ratner.

Era lógico que Hugh Jackman recuperara a un personaje al que tanto le debe, y que además siendo tan lucrativo se reservara funciones de productor. Él mismo se encargó de tantear a los anteriores directores, decidiéndose inexplicablemente por el sudafricano Gavin Hood, ganador del Oscar por “Tsotsi”, que debutó discretamente en el cine americano con “Expediente Anwar”. Precisamente fue la primera y no la segunda película la que convenció al ahora todopoderoso Jackman de tener delante de sus narices al director perfecto.

La selección de los actores también fue intensa. Olvidándose de Tyler Mane que le encarnó en la primera parte de la trilogía, Liv Schreiber fue el elegido para encarnar a Víctor Creed/Dientes de sable por cuestiones puramente interpretativas, porque lo que es físicas no parecía la opción más lógica, de todos modos el problema se solucionó cubriendo a Dientes de sable con una capa negra que no deja ver más que sus manos; lo mismo ocurrió con el personaje de William Striker, interpretado en “X-Men 2” por Brian Cox e interesado en retomarlo, fue sustituido por un actor mucho menos carismático, Danny Huston; Ryan Reynolds que en un principio solo iba a hacer un cameo se encargó de Masacre; Dominic Monaghan (“El señor de los anillos”, “Perdidos”) tiene un breve papel como Pico; el canadiense Taylor Kitsch (salido de la serie “Friday night lights”) recrea a un personaje de mucha importancia en los comics y de marcada ambigüedad, Gambito; Kevin Durand (ahora en el “Robin Hood”, de Ridley Scott), es La Mole; la guapa Lynn Collins (descubierta en la serie “True blood”) como Kayla Silverfox y el cantante Will.I.Am (de los “Black Eyed Peas”), que por alguna extraña razón ha decidido probar suerte en la interpretación con este film, sin mucho éxito, todo hay que decirlo. Will.I.Am tiene a su cargo un papel no muy extenso, el de Espectro.

Rodada casi integramente en Australia y Nueva Zelanda (para abaratar costes y por proximidad familiar del productor, supongo) entre enero y mayo de 2008, “Lobezno” ha puesto de triste actualidad la problemática que supone la piratería para los grandes estudios (en este caso para la Fox y la Marvel que unieron fuerzas en este proyecto), la dificultad que supone combatirla y evitarla (cuando el enemigo suele estar siempre en la propia casa) y las consecuencias económicas que tiene como resultado. Un mes antes de su estreno mundial ya circulaban por internet copias primerizas de “Lobezno”, sin banda sonora y con una post-producción inconclusa; batió todos los records de descargas en pocos días y en contra de lo que podría esperarse, este revés no afectó una carrera comercial iniciada con unos prometedores 78 millones de dólares en su estreno USA. Parece ser que el causante de esta zancadilla fue un miembro de una de las empresas contratadas para generar efectos visuales, bastante contrariado por la poca importancia que pensaban darle en los títulos de crédito.
“Lobezno” trata de discernir todas las lagunas mentales que el propio personaje sufría durante toda la trilogía anterior. Esas nebulosas insinuadas y ese pasado tímidamente explicado en “X-Men 2” de la mano del Striker (con cara de Brian Cox) ahora son la razón de ser del film que hoy nos ocupa. El pasado de Lobezno se remonta a finales del siglo XIX, allí somos testigos de su infancia marcada junto a su hermanastro (¿?) Victor Creed, del infortunio familiar que les obliga a huír, de los grandes conflictos bélicos del siglo XX a los que sobreviven (en sus magistrales títulos de crédito), de su inmersión en un proyecto un tanto oscuro llamado “Team X”, de su transformación en mortales enemigos, de su rutinaria y almibarada vida como leñador enamorado (¿?), de su conversión en la bestia con esqueleto de adamantium que todos conocemos para consumar una venganza, de la búsqueda de otros carismáticos mutantes como Gambito, … y así hasta llegar al nexo común con la primera, la escuela de jóvenes mutantes del Profesor Xavier (con cameo incluido de Patrick Stewart).

El principal problema con el que cuenta “Lobezno” es haberse propuesto ampliar su público y no limitarse a contar únicamente con los admiradores de los comics ni de la trilogía de los “X-Men”, es por este motivo que traiciona las fuentes con tal de conseguir un mayor impacto, y que decida potenciar la expectacularidad del film en detrimento de esa parte dramática y torturada que en otros films si evidenciaban los mutantes y que les hacía por ello mucho más creíbles dentro de su propia irrealidad. Durante 2 horas se suceden una tras otra las peleas, cada vez más espectaculares, convenientemente coreografiadas, convenientemente ralentizadas, y cuando te quieres dar cuenta el film ha terminado dejándote una sensación de absoluta indiferencia (ni malestar, ni emoción), y esa es la peor suerte que puede correr un film.
“Lobezno” no es por tanto la digna sucesora del espíritu que impregnaron los dos films de Bryan Singer, tampoco es una basura como muchos la calificarán. Quedará como un previsible espectáculo de fuegos artificiales para incondicionales con un Hugh Jackman cuya galería gestual se ve reducida a la mínima expresión, Jackman confía en que con un arqueo de cejas cualquier sentimiento puede expresarse.

2 comentarios:

Xavier Vidal dijo...

Es curioso que todo el mundo que le pregunto por el film dice que, a pesar de todo, se entretuvo. No la pienso ver, pero creo que no debe ser una mala película. Yo me dormí a X-Men 2, con lo que no pienso comprobar si estas voces tienen razón o no. Una reseña muy completa, chapeau.

Saludos!

J. Jiménez Gálvez dijo...

La verdad es que el personaje de Lobezno me atrae, sobretodo en la primera parte de X-Men. Me parece un antiheroe perfecto. Aunque en esta ocasion no se q me voy a encontrar, aunq por lo q he leido en críticas y demás: efectos especiales y accion made in hollywood.