martes, 22 de enero de 2008

Juno

Exiten películas para inteligentes y películas inteligentes. En este caso estamos hablando del segundo tipo. Es de agradecer que una película tenga en buena estima a su público, no lo menosprecie, que no trate de engañarle. Esta clase de películas producen una sensación reconfortante por haber invertido en ellas dos horas de tu vida. Esa fue la sensación que tuve cuando vi Juno en el pasado Festival de Cine de Gijón (Premio Especial del Jurado Joven). Es una película sencilla, honesta, nada pretenciosa, con una buena banda sonora, un notable reparto de actores y buenas dosis de risas y lágrimas. Es cine de entretenimiento, sin visitas desde otros planetas o del más allá, héroes virtuales o zombies infectos. No queremos ser monos delante de una pantalla, que sabemos cuando nos están meando en la bota y cuando nos dicen que llueve.
SINOPSIS: Juno Macguff, tiene 16 años y es, según los adultos que la rodean, más inteligente de lo que le conviene. Y sí, es cierto, es ingeniosa, culta, rápida en las respuestas, observadora y sobre todo, sarcástica. Ese sarcasmo es su particular trinchera para esconder sus miedos y las dudas. La relación que mantiene con un compañero de clase acaba de dejar fruto: está embarazada. A él le interesa poco el asunto o más bien nada. Juno está sola con su problema pero ya ha tomado una decisión: tendrá el niño y lo dará en adopción. Su padre y su madrastra están de acuerdo. Ahora hay que encontrar padres adoptivos adecuados. Son Mark y Vanessa y son ideales. Sólo que Mark comparte demasiado con Juno, demasiadas aficiones comunes y un entendimiento a primera vista...