sábado, 8 de mayo de 2010

Iron Man 2

Hace ahora exactamente dos años “Iron Man” superaba ampliamente las expectativas, por un lado se convertía en el tercer film más taquillero del año en Estados Unidos, y por otro obtenía el entusiasmo de la crítica que no dudaba en elogiar las muchas virtudes del film. No era un mal comienzo para la Marvel Entertainment que con esta adaptación debutaba en cuanto a funciones de producción se refiere. Las optimistas cifras del primer fin de semana dio luz verde a su secuela, sin embargo “El increible Hulk”, estrenado sólo un mes después, no tendrá continuidad al no cumplir los objetivos fijados.
El secreto del éxito de “Iron Man” había que buscarlo en una cuidada y fiel puesta en escena en la que se tuvo en cuenta en todo momento a los fans del cómic, en un guión pulido hasta por cuatro personas, en una dirección sorprendentemente eficaz por parte de Jon Favreau (“Swingers”, “Zathura”), y por supuesto la elección de un ajustadísimo reparto en el que sobresalía un Robert Downey, Jr. que parecía nacido para encarnar al arrogante y pendenciero Tony Stark.

“Iron Man” convirtió a Downey Jr. en una estrella, redimiéndole de un tormentoso pasado en el que llegó a estar en prisión, y como tal se permite el lujo de estrenar tres films en lo que llevamos de año – el que nos ocupa además de “Sherlock Holmes” y “El solista” que pasó algo más desapercibida – y de imponer su criterio en “Iron Man 2” designando él mismo al guionista que para más inri trabajó sobre una idea el propio Robert, de colocar a su mujer, Susan, como productora del film y de elegir al villano de turno, su amigo de correrias Mickey Rourke. Y todo esto obviando el hecho de que su caché habrá subido considerablemente con respecto a la primera parte.

“Iron Man 2” prosigue donde nos dejó la anterior, con un Tony superado por su vanidad y reconociendo ante la prensa que él se esconde bajo el sofisticado traje del “hombre de hierro”, este anuncio la traerá no pocos problemas con la justicia ante su negativa a entregar al Ejército Americano los secretos y avances de su armadura – de una aleación de acero y titanio – por miedo a que los éstos caigan en malas manos.
El caso es que “Iron Man 2” no empieza del todo mal, enlaza perfectamente con el film precedente y la presentación del villano en medio del circuito automovilístico de Montecarlo no puede por menos que calificarse de espectacular y estilizado, pero pronto el film empieza a caer en picado debido en gran medida a la importante falta de personalidad de su realizador – que ha perdido demasiado tiempo alargar su personaje de Happy Hogan – y a su pérdida de control. Aunque sí hay que buscar un culpable del desastre ese sería un guionista tan poco experimentado como Justin Theroux – con un pasado de actor cuyo papel más identificable es el cineasta gafapastas de “Mullholland drive” – que no ha sabido darle la dimensión necesaria al personaje de Tony Stark poniéndo en su boca un sinfín de chistes sin gracia y de dialogos sonrojantes compartidos con ese amor platónico que es Pepper Potts – nuevamente interpretada con la misma sosería por Gwyneth Paltrow -. Otro personaje que repite es el del Teniente Coronel Rhodes – Don Cheadle en sustitución de Terrence Howard que perdió el papel por sus exigencias económicas y por sus malos modales en el primer rodaje - , el mejor amigo de Tony que en esta ocasión vestirá una armadura denominada como “War machine”, multiplicando así por dos la acción. Indudablemente Cheadle es mejor actor…. pero no para un film como éste.

Entre las novedades que presenta esta secuela está un oponente de la talla de Ivan Vanko, interpretado como antes he dicho por Mickey Rourke, un brillante físico ruso repleto de tatuajes, recuerdos de sus larga estancia en la cárcel, y con un mortífero látigo como arma para vengar la desgracia en la que cayó su padre y él mismo por culpa del fallecido progenitor de Tony Stark. La venganza que anhela Vanko es hacerle pagar a Tony Stark en 40 minutos lo que ellos padecieron durante 40 años. El personaje pese a las posibilidades resulta algo incompleto por falta de desarrollo.
El traficante de armas Justin Hammer (excelente Sam Rockwell), es capaz de aprovecharse sin embargo de su vena irónica para provocar cierta empatía con un público que por momentos se olvida de que se trata en realidad del abogado del diablo. Resulta una de las las mejores aportaciones que trae “Iron Man 2” justo todo lo contrario que Natasha Romanoff (una inoperante Scarlett Johansson), la nueva y misteriosa asistente personal de Tony Stark que cuenta como escena de lucimiento una pelea al estilo “Matrix”.

“Iron Man 2” cuenta también con una presencia un poco más destacada de Nick Furia (Samuel L. Jackson quien en la primera parte tan sólo hacia un cameo al finalizar los títulos de crédito) cuyo única justificación parece ser la promoción de esa reunión de superhéroes que llevará el título de “Los vengadores”. Un film en conjunto totalmente decepcionante con una lucha final caótica, exagerada y ruidosa, con un Tony Stark que ha perdido parte de su chispa, por culpa de unas líneas que no están a la altura y de un actor como Robert Downey, Jr. demasiado seguro y confiado de su valía y carisma. El problema, como siempre, es haber tenido demasiadas espectativas y, cierto que el film que nos ocupa no es un desastre absoluto como “Daredevil” – por poner un ejemplo que todo el mundo entienda - , pero mientras que “Iron Man” era un film de superhéroes inteligente y adulto, su secuela por el contrario es un descarado Blockbuster únicamente destinado a devoradores de palomitas. Pero como la taquilla es la que manda, dentro de otros dos años tendremos una nueva entrega de “Iron Man”, esta vez en el novedoso e innecesario sistema 3D.