sábado, 11 de diciembre de 2010

La red social

A estas alturas no cabe duda de que David Fincher es un realizador prácticamente infalible, sabe muy bien lo que el público demanda, y lo que es mejor, sabe perfectamente como presentárselo. Desde que debutara discretamente en “Alien 3” (1992), salvo contadas ocasiones, sus films han resultado novedosos, creativos y estimulantes, no obstante a pesar de no ser demasiado prolífico ya cuenta con al menos tres clásicos en su filmografía, “Seven” (1995), “El club de la lucha” (1999) – aunque afirmarlo siempre pueda resultar algo polémico para algunos –, y “Zodiac” (2007) en la que recuperó el espíritu de las mejores películas policiacas de los 70. “La red social” quizás nunca entre en este selecto club pero es un film de lo más interesante y de lo más conseguido… a pesar de las lógicas reticencias iniciales.

Esa desconfianza se debía al hecho de que los sucesos que se narran se produjeron apenas hace 6 años y por lo tanto carecen de la perspectiva que otorga la distancia, pero el ritmo que Fincher otorga a su film, el modo en el que éste está estructurado, sumado al portentoso guión de Aaron Sorkin (cabeza pensante de la serie “El ala oeste de la Casa Blanca”) hacen que el film se revele como una autentica sorpresa, muy convincente gracias al acertado elenco protagonista. Visto lo visto el binomio Fincher-Sorkin podrían hacer apasionante hasta un biopic sobre Paris Hilton.
“La red social” explica la génesis, la concepción y el crecimiento imparable del fenómeno social – si no el más importante sí el más lucrativo – más apabullante de la primera década del siglo XXI. El relato lejos de optar por el camino de la épica o el triunfalismo se muestra más interesado en mostrar la otra cara de la moneda, el de cómo la ambición, la falta de escrupulos y el dinero están siempre por encima de la amistad y de las buenas intenciones.

Marc Zuckerberg (un Jesse Eisenberg que borda a ese genio asocial y engreído recientemente elegido personaje más influyente del año) a raíz de un desengaño con la chica de sus sueño, Erica (Rooney Mara, la hermana de Kate, quién repetirá próximamente con Fincher en su adaptación de la trilogía “Millennium”) y también con unas pequeñas dosis de ingenio prestado o robado ( que cada no piense lo que quiera porque en el film tampoco le dan a ese detalle excesiva importancia) desarrolla una red para hacer contactos entre los alumnos de Harvard. Con el apoyo moral y el asesoramiento jurídico de Eduardo Saverin (estupendo Andrew Garfield, elegido para ser el próximo “Spiderman”) y con la aportación agresiva y desalmada que aporta el que fuera el creador de Napster, Sean Parker (Justin Timberlake en su mejor interpretación hasta la fecha) un ingenuo proyecto universitario terminará convirtiéndose en una compañía llamada Facebook que en 6 años tenía un valor de más de 25.000 millones de dólares. En esa vorágine de cifras, la deslealtad, los intereses y las demandas astronómicas están a la orden del día.

Basado en el libro “Billonarios por accidente” – en el que participó de manera activa el propio Eduardo, co-creador de Facebook caído en desgracia – sí es que a poseer un 0’3% de una empresa con ese capital se le puede llamar desgracia –, el film se centra en los litigios que afronta Zuckerberg – el multimillonario más joven del mundo – para ir ensamblando a modo de flashbacks los prolegómenos del origen del brillante invento y de su consiguiente conflicto.
Parte del merito del rítmo imprimido al film y de éste se pueda seguir con facilidad – y eso que contiene numerosas conversaciones tan aceleradas como la mente pensante de quien las pronucia, la mente de Marc - les corresponde a los dos montadores del film, Kirk Baxter (“El curioso caso de Benjamin Button”) y Angus Wall (“Zodiac” y “La habitación del pánico”), acostumbrados a recomponer todo lo que Fincher rueda y me consta que es mucho. También es interesante comprobar el resultado de la colaboración de un compositor con tan poco bagaje como Atticus Ross con Trent Reznor – líder de los “Nine Inch Nails” – quien por primera vez firma un score.

Aunque analizo este film con bastante retraso y ya sabiendo que ha sido considerado para 6 Globos de oro (película de drama, director, actor de drama, actor secundario, guión y banda sonora) opino que al final al film se la magnificará más de lo necesario porque está lejos de ser el film del año como algunos han llegado a catalogarlo. En resumen un film efectivo, que no brillante, que tiene la suerte de contar con la arquitectura fina y firme del mejor Aaron Sorkin, y ese Señor da una lección de cómo contar una historia aparentemente insustancial y sí que realmente se merece recibir un Globo de Oro y hasta un Oscar si me apurais. El joven reparto – magnífico, es cierto – tendrán mucho más contra lo que competir. Muy entretenida… pero tampoco nos pasemos de la raya con ella.