miércoles, 15 de diciembre de 2010

Neds (No educados y delincuentes)

La faceta de Peter Mullan como director podría haber quedado en una mera anécdota de haberse rendido por la escasa notoriedad y distribución que tuvo su primer film, “Orphans” (1997), y no hubiese dirigido la desgarradora “Las hermanas de la Magdalena” (2002) – habiendo visto el film que nos ocupa puedo afirmar que éste sigue siendo el trabajo más sólido que hasta ahora ha firmado – que se llevó el premio gordo del Festival de Venecia, beneficiándose de la promoción añadida que esto supone. Ahora nos llega su tercer trabajo, “Neds”, que vuelve a ahondar, desde un angulo distinto, en la represión sufrida por los jóvenes en la Inglaterra de hace escasas dos décadas. “Neds” viene precedida por su éxito en el Festival de San Sebastián donde se alzó con la Concha de oro y un premio interpretativo para su desconocido protagonista Conor McCarron.

Con unos precedentes así sorprende comprobar que finalmente “Neds” no es un film especialmente memorable y que este retrato de la violenta y desencantada juventud del Glasgow de 1973 no resulta ni covincente ni emocionante. Carece por completo del realismo prototípico del cine de Ken Loach – cineasta con el que incansablemente se ha asociado estilísticamente este film – con el que Mullan consiguió su interpretación más laureada. Hablo, ¿cómo no?, de “Mi nombre es Joe” (1998).

La falta de credibilidad antes mencionada se debe al hecho de que las interpretaciones por lo general dejan mucho que desear (McCarron no está mal pero tampoco tan brillante como han tratado de hacernos ver), a que la historia resulta extremista y caprichosamente efectista, y al uso innecesario de situaciones ligeramente cómicas y de personajes paródicos – como el del padre borracho del protagonista que se reserva Mullan y que al parecer está ligeramente inspirado en su padre –. En “Las hermanas de la Magdalena” Mullan también se adjudicó un papel breve y poco agradecido.

“Neds” cuenta la historia de John McGill, un joven de familia humilde con mucha capacidad para los estudios que se ve superado por el entorno circundante - un padre violento y alcohólico, un hermano mayor que forma parte de una banda de maleantes y un grupo de amigos que tampoco son un ejemplo de sensatez precisamente – alejándose del buen camino para sumarse a esa preocupante gráfica de jóvenes desempleados enrabietados con la sociedad que les ha tocado vivir. Para Mullan la falta de una formación elemental unido a un ambiente poco propicio es garantía más que suficiente para que una persona elija el camino equivocado, el de la delinquencia y la marginalidad.

Durante dos horas seremos testigos de la rebeldía e insatisfacción de toda una generación, de las brutales peleas entra bandas, de las venganzas y de las traiciones que asolan en su seno. También conoceremos la sensación de miedo e impotencia que sufren sus familiares. Todo ello culminará en un poético plano final, tan aterrador como abierto a interpretaciones, que no cambiará el hecho de que “Neds” pese a su interés inicial terminé convertida en una pequeña decepción por despertar una serie de expectativas que finalmente no cumple.