martes, 10 de junio de 2008

JAKOB DYLAN : EN BUSCA DEL RECONOCIMIENTO


¿Sabías que se habían separado The Wallflowers?. ¿Sabías que habían llegado a existir?. En realidad The Wallflowers no era más que una etiqueta en la que se ocultaba el carisma, el talento y el despotismo de su líder Jakob Dylan, bajo la apariencia de un grupo que no era tal, puesto que Jakob era juez y parte en todo el asunto.
No hace falta decir que Jakob es hijo del mítico Bob Dylan y algo del carácter huraño de su padre ha debido sacar; ahora que se ha decidido a dar su salto en “solitario” con el disco “Seeing things” se aprecian más las similitudes entre padre e hijo.

“Seeing things”, producido por el gran Rick Rubin se adentra en el folk y en la canción intimista de autor, en la que las letras y la fortaleza de las composiciones tienen que ser muy superiores para funcionar, y el caso es que aquí funcionan como la maquinaria de un reloj. Los temas reposados (compuestos, interpretados y tocados por Jakob) se disfrutan en pequeñas dosis y con las sucesivas escuchas se va ganando en matices. Parece que Jakob puede llegar a llenar un poco el espacio que en Rick Rubin ha dejado la marcha de Johnny Cash (salvando por supuesto las insalvables distancias). La apuesta parece arriesgada por lo poco comercial, teniendo en cuenta que ni los discos más comerciales de los Wallflowers funcionaron como debieron.

Jakob cuenta con una brillante trayectoria que empezó en 1989 cuando creó a los Wallflowers, en 1992 debutaron con su disco homónimo “The Wallflowers” y con una banda formada por Dylan (Voz y guitarra), Tobi Miller (Guitarra), Barrie Maguire (Bajo), Rami Jaffee (Teclados) y Peter Yanowitz (Batería). El álbum tiene muy buenas críticas pero es un completo desastre de ventas.
Jakob decide entonces reformar la banda para un segundo intento, tan solo mantiene a Jaffee e incorpora a Michael Ward (Guitarra), Greg Richling (Bajo) y Mario Calire (Batería), la jugada resulta exitosa, “Bringing down the horse” (1996) se convierte en un fenómeno de ventas (4 discos de platino en USA), les otorga 2 premios Grammy y les abre las puertas de la industria de par en par. “One headlight” y “6th Avenue heartache” se convierten en poderosos himnos.
Se lo toman con calma y su siguiente álbum “(Breach)” tarda cuatro años en publicarse, se trata de un trabajo excelente con temas como “Sleepwalker”, “Some flowers bloom dead” o “Murder 101” (con los coros de Elvis Costello), que sin embargo no cuaja y tan solo alcanza el disco de oro. La decepción es considerable.
Por diferencias creativas el guitarrista Michael Ward abandona la banda (perdiendo esta un sonido muy particular), Jakob decide suplir él mismo su papel en la misma y edita “Red letter days” (2002) un álbum descaradamente más comercial que ocultaba una perla como “Closer to you” y que volvió a estrellarse en las listas americanas.
Para su última disco también abandonó la formación Mario Calire siendo sustituido por Fred Eltringham, este último intento por recuperar el pulso vino auspiciado por Brendan O’Brien (productor de Pearl Jam y Bruce Springsteen entre otros) en un álbum indispensable titulado “Rebel, sweetheart” (2005) que guardaba en su interior joyas como “The beautiful side of somewhere”, “Back to California”, “From the bottom of my heart” y “All things new again”. El fracaso fue aún mayor si cabe (en España aún permanece inédito este trabajo), y la insatisfacción y las luchas internas hicieron que también Jaffee abandonara el barco.
Jakob entonces se dio cuenta que tenía que cambiar de rumbo (aunque el que seguía para nada fuera el equivocado), en vez de reformar una vez más a los Wallflowers se preguntó que sucedería si a partir de ahora grababa y registraba su música bajo su propio nombre.
Ahora nos llega el resultado de todo este aprendizaje, “Seeing things”. Esperemos que se le escuche con la atención que merece y que Jakob obtenga el ansiado reconocimiento que su padre tardó tan poco tiempo en recibir. Será que los tiempos están cambiando y también los gustos.

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