
Ayer: Su fisicó agraciado le hizo conseguir papeles de gigoló en "Buscando al Sr. Goodbar" y "Mujeres de 30 años"., En seguida empieza un bagaje envidiable a las ordenes de directores de renombre como: Liliana Cavani ("Alguien detrás de la puerta"), Lawrence Kasdan ("Reencuentro"), Abel Ferrara ("Ciudad marcada"), Oliver Stone ("Platoon"), Ridley Scott ("La sombra del testigo"), Roger Spottiswoode ("Dispara a matar"), Costa-Gavras ("El sendero de la traición"), Alan Rudolph ("Amor perseguido"), Jim Sheridan ("El prado"), Wolfgang Petersen ("La noche de los cristales rotos") y Hector Babenco ("Jugando en los campos del Señor"). A partir de 1992 el cielo empiza a nublarse para Tom.
Hoy: Empieza a expecializarse en papeles de militar y mercenario panzón en títulos como "Sniper" (de la que existen hasta dos terribles secuelas) o "Misión explosiva". Lo mejor que ha hecho en 20 años ha sido un papel secundario en "Conflicto de intereses", de Robert Altman y una aparición visto y no visto en "Training day". El resto es material de desecho: "Acosada", "Los últimos guerreros", "El sustituto", "Sombras de sospecha" y "Nido de cuervos". Desde "D-Tox" (y estamos hablando de hace 6 años y de una peli de Stallone) no rueda una película de cine. Ahora ha dejado de pasear sus kilos de más por mediocres telefilmes para hacerlo en series aún más mediocres. Su caso es un ejemplo perfecto de una carrera prometedora tirada por el retrete. Tom ha devaluado su nombre tanto que nadie parece añorarle.

No hay comentarios:
Publicar un comentario