En esta nueva sección voy a tratar de recuperar a todos aquellos actores y actrices a los que el paso del tiempo, sumado también al olvido, les ha hecho un flaco favor. Ellos no envejecieron como los buenos vinos, pero al menos un día fueron bellos.

Ayer: Kathleen se convertía en el prototipo de mujer fatal en películas como "Fuego en el cuerpo" y "La pasión de China Blue", era la reina de la comedia en "Tras el corazón verde", "La joya del Nilo" y "La guerra de los Rose", era incluso nominada al Oscar por "Peggy Sue se casó", los directores de prestigio llamaban a su puerta, Coppola ("Peggy Sue"), Huston ("El honor de los Prizzi") y Kasdan ("El turista accidental"), era deseada, reconocida y admirada. Era parte del Star system de los 80.
Hoy: A partir de "Detective con medias de seda" las cosas empezaron a torcerse y los papeles interesantes fueron reduciéndose a ritmo inversamente proporcional que la anchura de sus caderas, tan solo hubo atisbos de dignidad en "Los asesinatos de mamá", "Una rubia auténtica" y "Las vírgenes suicidas". Desde el año 2000 nadie la ha vuelto a contratar para ninguna película y ha tratado de no desaparecer por todos los medios, aceptando desnudarse en un montaje teatral de "El graduado", interpretando al padre travestido de Chandler en "Friends", y haciendo insípidas apariciones especiales en series como "Ley y orden" o "Nip/Tuck". Lo único que queda hoy de Kathleen es esa voz tan jodidamente cazallera y a la vez sensual.
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